Albóndigas (sin freír) con bechamel

Como anda todo el mundo con la comida sana, los superalimentos, el vamos a cuidarnos, hoy os traigo una receta de esas que nos ayudan a llevar nuestro cometido de cuidarnos un poco más cada día.

Albóndigas Bechamel 2

 

Si bien es cierto que desde hace muchos años no frío las albóndigas, como tampoco lo hago con las empanadillas, esta receta me vino de lujo para probar otra forma nueva de hacerlas, no sólo porque la masa no lleva ni huevo ni pan rallado, sino porque gratinarlas con bechamel las hace muy jugosas y sabrosas al paladar.

Espero os encanten.

Albóndigas Bechamel

Albóndigas (sin freír) con bechamel

(Receta de La Cocina de Masito, adaptada por Inmiki López)

Ingredientes:

  • 500 gr. de carne picada (1/2 ternera, 1/2 cerdo). A mi me la hicieron en la carnicería y a mi me gusta que la pasen 2 veces por la máquina.
  • 1 cucharadita de cebolla en polvo
  • Pimienta blanca,
  • 2 cucharaditas de orégano
  • 2 cucharadas de perejil
  • Sal
  • 200 gr. de tomate frito casero
  • Aceite de oliva
  • 12 gr. de harina
  • 500 ml. de leche entera
  • Sal, 1 cucharadita de pimienta blanca, nuez moscada
  • Queso mozzarella al gusto

Preparación:

Lo primer que tenemos que hacer es encender el horno a 180ºC, con calor arriba y abajo.

Ponemos en un bol grande la carne picada, junto con la cebolla en polvo, la pimienta blanca, el orégano, el perejil y la sal. Removemos muy bien con las manos hasta que todas las especias se integren bien en la carne. Dejamos reposar, tapada con film transparente la preparación, en la nevera, durante 30 minutos.

Pasado el tiempo, forramos una bandeja de horno con papel vegetal y vamos haciendo bolas del tamaño de 2 bocados, ni muy pequeñas, ni muy grandes. Vamos colocando en la bandeja. Cuando las tengamos todas, las horneamos a 180ºC durante 20 minutos.

Sacamos del horno y reservamos. Mientas vamos a montar la bandeja para hornearlas. Primero, ponemos un poco de aceite que extenderemos con un pincel. Ahora, ponemos una capa de tomate frito casera que extenderemos también. Colocamos las albóndigas encima y ponemos otra capa de salsa de tomate por encima.

Es el momento de preparar la bechamel. En un cazo a fuego medio-bajo, calentamos aceite de oliva, un chorro. Agregamos la harina y lo removemos con unas varillas, hasta que esté completamente integrada. Sin parar de remover, dejamos que se cueza durante 1 minuto para que no sepa a crudo. Calentamos la leche justo hasta antes de que hierva, y la tenemos preparada. Después del minuto de rigor, vertemos la leche caliente de una vez, que es el truco para que no salgan grumos, y continuamos removiéndolo con las varillas, durante 5 minutos, hasta que la salsa empiece a espesar. Hay que tener en cuenta que la salsa se sigue espesando una vez que se vaya enfriando, por eso hay que retirarla del fuego un poco antes. Cuando tenga la textura que queramos, lo retiramos del fuego y lo ponemos a punto de sal y pimienta, y le añadimos un poco de nuez moscada.

Volcamos la bechamel sobre nuestras albóndigas y espolvoreamos con queso mozzarella rallado.

Gratinamos hasta que se derrita el queso y se ponga dorado. Servimos.

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Inmiki.

Albóndigas Bechamel 5

 

 

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